El objetivo de este sistema es proporcionar una conducción suave y cómoda, obteniéndose simultáneamente un buen control de la trayectoria del vehículo. Su suspensión de nitrógeno es aproximadamente seis veces más flexible que una suspensión convencional equipada con resortes de acero, incorporándose además un sistema autonivelante gracias a sus propiedades dinámicas. Francia destacaba por la baja calidad de sus carreteras en los años de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial, por lo que la única forma de mantener una velocidad relativamente alta en un vehículo era que fuese capaz de absorber fácilmente las irregularidades del firme.
Aunque este sistema tiene ventajas inherentes sobre la suspensión con muelles de acero, cuestión generalmente reconocida en la industria automovilística, también tiene cierto grado de complejidad, por lo que fabricantes como Mercedes-Benz, British Leyland (con su sistema de suspensión hidroelástica) y Lincoln han buscado crear variantes más simples.
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